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50 ideas contra la crisis en el hogar y en las empresas

1 de October de 2008 · Clasificado en: Economía , trackback

Comprar marcas blancas. Las marcas blancas son aquellas que emplean los grandes distribuidores comerciales para vender a menor precio productos que elaboran fabricantes especializados, pero que salen al mercado con un nombre genérico ligado a cada hipermercado o cadena de supermercados. La reducción de precio de estos productos respecto a los de las marcas líderes en su segmento se sitúa entre el 18 y el 42 por ciento, lo que los hace especialmente interesantes para el consumidor en tiempos de crisis.

Usar el transporte público. Si para realizar sus desplazamientos diarios dispone de algún medio público de transporte, no hay mejor medida de ahorro en el cada vez más caro vehículo privado que subirse al autobús o al tren. Si además tiene la opción de moverse en bicicleta, no sólo evitará un gasto, sino que ganará en salud.

Compartir el coche. Quienes no tienen posibilidad de emplear medios públicos y se desplazan diariamente al trabajo en su propio vehículo pueden plantearse compartir su coche con compañeros de trabajo o vecinos que hagan trayectos similares a los suyos. Así dividen el coste del combustible.

Ahorrar al conducir. Si los filtros del aire están limpios y la presión de las ruedas es la adecuada, un coche puede consumir un 13 por ciento menos de gasolina. Además, los conductores que menos gastan son los que circulan despacio y de forma tranquila, sin acelerones y frenazos bruscos.

La gasolina más barata. Aunque las diferencias son muy pequeñas en el precio por litro (en torno a un céntimo), hay algunas estaciones de servicio en las que las gasolinas y gasóleos son más baratos, con lo que, a la larga, se puede conseguir una considerable reducción de costes. La web del ministerio de Industria, Turismo y Comercio incluye un listado de estaciones de servicio ordenadas por precios (http://oficinavirtual.mityc.es/carburantes)

Gastar menos agua. Cerrar el grifo mientras se cepilla los dientes o friega los platos, ducharse en vez de bañarse, reducir el caudal de las cisternas del inodoro metiendo botellas llenas dentro, evitar que los grifos goteen, regar las plantas por las noches y cargar al máximo las lavadoras y lavaplatos son algunas medidas sencillas que, sumadas, pueden hacer ahorrar mucha agua a una familia.

Bajar la calefacción. Tener la calefacción entre 19 y 21 grados es suficiente para estar bien en casa y resulta especialmente provechoso si, además, se mantiene la temperatura conseguida evitando que el hogar se enfríe demasiado cuando se abren las ventanas para airearlo, ya que, en teoría, diez minutos son suficientes para ello.

Reducir la temperatura del agua. También resulta práctico ajustar la temperatura del agua caliente, puesto que si el caudal tiene suficiente potencia no es necesario que salga hirviendo y que nos veamos obligados a mezclarla con agua fría para equilibrar la temperatura. Así se ahorra tanto en agua como en electricidad o gas.

No abusar del aire acondicionado. 25 grados son más que suficientes en verano para conseguir acondicionar un espacio con un sistema de enfriamiento del aire. El aire acondicionado es la principal causa del incremento del consumo eléctrico doméstico en los últimos tiempos y es también el origen de muchos resfriados por el continuo abuso de esta tecnología.

Cocinar en casa. En Mallorca, decenas de miles de trabajadores comen fuera de sus domicilios los días laborables, lo que supone un importante lastre a las economías familiares. Llevar la comida elaborada desde casa, además de un notable ahorro representa una ganancia en calidad y, por tanto, en salud. Hay quien aprovecha los fines de semana para cocinar y congelar sus propios platos para toda la semana.

Celebraciones hogareñas.
Sin ánimo de mermar el negocio de bares y restaurantes, difícilmente las comidas familiares o con amigos son mejores en un establecimiento ajeno que en la casa de uno de los comensales. Si se reparte el trabajo y las aportaciones al ágape, las cenas y comidas hogareñas serán fuente de alegría y de ahorro.

Productos de temporada. Tener todo tipo de frutas y hortalizas durante prácticamente los 365 días del año es un lujo, y como tal lo pagamos. Los productos hortofrutícolas que se cultivan en nuestro entorno tienen temporadas muy definidas en las que están más sabrosos y son más baratos. Además, comprándolos contribuimos a potenciar las economías de los agricultores locales, castigadas por la competencia de los hipermercados.

Hacer listas de la compra. Los grandes comercios tienen perfectamente estudiado el comportamiento, muchas veces compulsivo, de los consumidores (¡nunca vayas a comprar con hambre!). Para contrarrestar sus técnicas de venta y recortar los gastos familiares es muy útil programar las necesidades de alimentación y productos del hogar, recogerlas en listas de la compra y seguir estrictamente el guión cuando vamos a llenar el carrito.

Vender lo que no se usa. Todos tenemos cosas que no usamos o están viejas. En vez de tirarlas sin más, podemos deshacernos de ellas de manera responsable con el medio ambiente y lucrativa. En Mallorca existen muchos mercadillos de segunda mano a los que cualquiera puede ir a vender sus cosas por el precio que quiera. Es una manera muy práctica y rentable de limpiar los armarios.

Comprar de segunda mano. Lo que uno no quiere puede ser lo que otro busca. Si se supera la obsesión consumista por lo nuevo se pueden encontrar productos muy interesantes de segunda mano, ya sea en tiendas especializadas, en mercadillos o en alguna de las empresas de subastas que, como Ebay, triunfan en internet con un notable grado de seguridad. De todo, al mejor postor.
Hacer una compra informada. Cuando sea preciso hacer un desembolso cuantioso en bienes en los que hay mucha oferta y competencia, como electrodomésticos, coches o equipos informáticos, es conveniente comparar precios, calidades y rendimientos. Hay organizaciones y particulares concienciados que ofrecen a los consumidores comparativas independientes en cientos de páginas de internet.

Buscar la mejor hipoteca. Las entidades financieras no siempre ayudan a ahorrar. Todo beneficiario de un préstamo hipotecario debe saber que puede subrogar la hipoteca a una entidad que le ofrezca mejores condiciones. Ejercer este derecho puede ayudar a reducir el desembolso principal de decenas de miles de familias.

Reducir gastos bancarios. Aprovechar las promociones que hacen los bancos por domiciliación de los ingresos salariales puede ser muy provechoso. Además, algunos bancos y cajas no cobran comisiones, y hay otras entidades que ofrecen estas mismas condiciones a los clientes que se muestran dispuestos a cancelar sus cuentas; siempre conviene intentarlo.

Rebajar el recibo de la luz. La elecricidad es un importante gasto fijo en cualquier hogar y su precio seguirá subiendo porque, según los productores, está por debajo del coste de generación. Contar con electrodomésticos y bombillas de bajo consumo, no dejar luces encendidas y apagar los aparatos en vez de dejarlos en stand by son medidas sencillas que pueden rebajar bastante la factura.

Aprovechar las ofertas de viajes. Para los isleños, que casi inevitablemente dependemos del avión para viajar, es muy eficiente adquirir los billetes con mucha antelación o buscar ofertas de ´último minuto´. Así casi siempre se consigue un importante ahorro.

Dejar de fumar. Cualquier fumador sabe que su vicio le supone una merma constante en los recursos de que dispone para el día a día. Además de representar un paso de gigante para la salud, dejar de fumar conlleva un ahorro importante, lo que significa un gran aliciente para los indecisos en tiempos de crisis. Hay muchos recursos gratuitos que ayudan al adicto a pasar el mal trago.

Racionalizar los gastos de “imagen”. En general, usamos el 20 por ciento de la ropa que tenemos durante el 80 por ciento del tiempo, por lo que resulta fácil reducir este gasto. Además, podemos olvidarnos de las marcas que se venden a precio de oro sin perder el hilo de la moda, porque la oferta existente es inmensa. También puede salir muy barato a los hombres cortarse el pelo en casa con una máquina y para las mujeres, depilarse con algunos de los métodos caseros al alcance de cualquiera.

Aprovechar el ocio gratuito. Las bibliotecas públicas están llenas de libros, discos y películas accesibles para cualquiera. Muchas instituciones públicas y privadas ofrecen conciertos, exposiciones y proyecciones de cine de forma gratuita. Además, en internet se pueden encontrar miles de recursos culturales libres de derechos de autor o con los derechos de autoría e interpretación cedidos.

Hacer deporte es gratis. Cualquiera puede hacer deporte sin necesidad de ser dirigido por los profesionales que trabajan en los gimnasios. Correr, jugar al fútbol o a cualquier otro deporte de equipo o ir en bicicleta son algunas de las actividades físicas que no requieren de instalación especializada o que se pueden hacer en infraestructuras públicas sin coste alguno.

Ahorrar en teléfono. Las facturas telefónicas, especialmente desde la universalización de los móviles, pueden convertirse en un quebradero de cabeza. Para evitar sustos es conveniente emplear el teléfono fijo siempre que sea posible, especialmente en el caso de que estas llamadas sean gratis por disfrutar el usuario de tarifa plana de internet. Además, hay que tratar de pagar sólo los servicios telefónicos que se empleen y hacer simulaciones de consumo (disponibles en internet) para buscar las tarifas de móviles más baratas. Una manera muy práctica de limitar el consumo del móvil es usar el sistema de pago previo.

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Via | Diaro de Mallorca

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